EXPOSICIONES
EL FEMINISMO LLEGA A LA TATE DE LONDRES, QUE QUIERE QUE TE COMAS A TU PADRE
POR CLARA G. FREYRE DE ANDRADE
Women in Revolt! celebra dos décadas de creación feminista en un recorrido que saca a la luz a artistas cuya aportación a la liberación de las mujeres es incalculable, pero que no han podido esquivar el olvido.
Corría el año 1976 cuando la artista británica Bobby Baker decidió convertir el patriarcado en una obra comestible. La instalación An Edible Family in a Mobile Home recreaba en su propia casa a la típica familia de cinco miembros: madre, padre, adolescente, niño y bebé. Lo hacía a tamaño natural y con todo lujo de detalles, pero con una pequeña peculiaridad: todos los integrantes estaban hechos de pasteles, galletas, merengues y otras clases de productos de repostería. Con ellos colocados en distintas zonas de la casa, los visitantes estaban invitados a devorar a los personajes hasta solo dejar las migajas y restos deformados. La única que ofrecía comida sin excepción era la madre, que construída con un maniquí de modista con una tetera por cabeza -que la propia Baker usaba para hacer de buena anfitriona- guardaba en sus cajones una amplia variedad de dulces.
La obra, que fue entendida como una crítica al trabajo doméstico y, en general, de la sociedad patriarcal, fue sorprendentemente un éxito. Ahora, casi cinco décadas más tarde, un recreación de aquella casita móvil con las paredes cubiertas de recortes de periódicos habita en el jardín sur de la Tate Britain. Lo hace a la espera de nuevos visitantes que quieran hincarle el diente a los miembros de aquella familia “feliz”, en un proyecto que ha sido posible gracias a la financiación pública de la Lotería Nacional a través del Arts Council England.
La instalación de la obra, de innegable corte feminista, coincide además con una de las grandes apuestas expositivas del museo londinense, cuya inauguración ha tenido lugar hace a penas unas semanas. Women in Revolt! Art and Activism in the UK 1970-1990 reúne en las salas a más de 100 nombres femeninos, mujeres que contribuyeron a la cultura y el arte británico, y cuya aportación a menudo no se ha visto reconocida. Al menos, hasta ahora. Entre sus obras por supuesto, se encuentran las fotografías de la instalación original de Boby Baker.
EL PAPEL DE LAS ARTISTAS EN LA LIBERACIÓN FEMENINA
Entre los años 1970 y 1980, a la multitud de cambios sociales, políticos y económicos que vivía Gran Bretaña, se sumó una nueva ola feminista. Fue entonces cuando las mujeres, haciendo uso de sus propias experiencias, convirtieron el arte en el arma perfecta para luchar contra aquello que consideraban injusto. A través de ideas radicales y métodos rebeldes que a menudo compartían entre ellas, se pronunciaron en temas como la igualdad salarial, la maternidad y los derechos reproductivos, la problemática del trabajo doméstico o la lucha por la igualdad racial. Con su arte, contribuyeron de manera fundamental en la liberación de las mujeres de su país y del mundo pero, pese a tener vidas entregadas a la causa y regalarnos grandes aportaciones artísticas, muchas no fueron capaces de esquivar la condena al olvido.
Women in Revolt!, la exposición que recientemente ha inaugurado la Tate, pretende acercar a los visitantes a una comunidad de artistas políticamente comprometidas, que con sus piezas contribuyeron a allanar el camino de las que vinieron después que ellas. Todo ello a través de una selección de obras que incluye desde pinturas y dibujos a textiles, pasando por el cine y la fotografía. Además, esta muestra colectiva, absolutamente necesaria, marca un hito en la historia de la galería, dado que, además de ser una de las exposiciones más grandes montadas jamás en la Tate Britain, se podría decir que es el primer estudio riguroso y completo que le dedican al arte feminista británico.
La exposición empieza en 1970, con pancartas de protesta contra Miss Mundo y la primera Conferencia de Liberación de la mujer, que Chandan Fraser inmortalizó con su cámara de fotos. De ella salieron instantáneas de aquellos grandes debates pero también imágenes más íntimas, de los encuentros y risas que compartían entre amigas. Justo ese mismo año, Maureen Scoot pintó Mother and Child at Breaking point, incluída en la muestra, una obra que representa a una madre completamente exhausta que sujeta a un niño incapaz de dejar de llorar. Cincuenta años más tarde, la pintura resulta tan actual que, cualquiera que haya vivido la maternidad y haya tenido que compaginarla con el trabajo, por mucho que se haya avanzando infinitamente al respecto, podría verse reflejado en los ojos de esa mujer.
Muchas de las artistas que encontramos en la muestra tuvieron problemas para exhibir sus trabajos o se vieron obligadas a trabajar desde sus casas. Algunas utilizaron como soporte diapositivas, que podían difundirse y proyectarse fácilmente por todo el país. Otras, tejieron y bordaron para explorar su creatividad como es el caso de Rita McGurn, de la que podemos ver tres mujeres a tamaño natural, hechas con crochet.







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